Consideraciones e implicaciones entorno a la Agricultura 4.0

Escrito por: Jorge Caro
Economista, experto en Innovación Empresarial, cadenas de valor y agronegocios inclusivos.

El COVID-19 ha sido el punto de inflexión que, de manera acelerada, está cambiando el contexto y la operativa de las personas e instituciones. Estamos ad portas de una nueva revolución industrial basada en redes 5G y la computación cuántica que de manera complementaria y convergente, serán el factor común de la Revolución Industrial 5.0 que afectara a todos los sectores de la economía de los países.

 

La revolución digital en curso, viene incorporando nuevos equipos y maquinaria conjuntamente con la inteligencia artificial. Con estas se debería generar un entorno de trabajo más adaptable, y permanente reinvención de los procesos de producción.

 

La Revolución Industrial 4.0 tiene su correlato en lo que denominamos Agricultura 4.0. Dentro de la cual los avances tecnológicos incorporados, perfilan un sector agrícola en los países cada vez más climáticamente inteligente.

 

Las principales características de la Industria 5.0 se pueden resumir en la creación de productos personalizados, cobots-robots colaborativos y empoderamiento humano mediante la asignación de tareas rutinarias y peligrosas a los cyborgs. Las cadenas de valor operarán plenamente en un entorno digital que permita la agilidad, calidad y mayor respeto ambiental mediante energías limpias y renovables.

 

La Agricultura Climáticamente Inteligente incorpora nuevos y mayores beneficios. Entre estos: mayor rentabilidad disminuyendo el costo de recursos como agua, energía o fertilizantes; incremento de la productividad y calidad de manera amigable con el ambiente y respetuosa de la biodiversidad. Lo que además mejora sus condiciones de vida mediante la  optimización del tiempo destinado al cultivo, y, de manera creciente, incorporación de nuevas tecnologías que permiten la automatización de muchos.

 

La agricultura se beneficia incorporando tecnologías habilitadoras emanadas de la 4ta revolución industrial, como son el Big Data, que permite acceder de manera instantánea a información. Estadísticas de la unidad productora generada por ejemplo, mediante el uso de sensores inteligentes sin cableado para obtener datos del suelo, agua, plantas o el clima; y además conectarse de manera directa y remota con los teléfonos celulares inteligentes. Cada vez se incorporan nuevos robots, drones y sensores remotos, con el fin de extraer datos de alta calidad y fiabilidad en las tareas operativas de los cultivos. Como también en la generación de sistemas de alerta temprana sobre posibles plagas y enfermedades. El riego automatizado, por ejemplo, en un invernadero mediante sensores, permite obtener una atmosfera climática óptima para el desarrollo de las plantas. La inteligencia artificial complementa y agiliza las nuevas tecnologías para la agricultura, permitiendo implementar  sistemas mucho más eficaces y adaptados.

 

Pero, ¿qué rol jugará la tecnología e innovación en la agricultura del futuro, considerando que existe un gran potencial para alimentar a los más de 9.000 millones de personas en 2050? Y por otro lado, ¿cuáles serán los procesos de adopción de las nuevas tecnologías por parte de los productores agrícolas? La tecnología no es un fin, debe ser la herramienta que permita a la agricultura ser más eficiente, más rentable y más sostenible.

 

Es claro que los nuevos avances tecnológicos están inicialmente concebidos para atender una agricultura extensiva, ya que el trabajo manual en agricultura, se realiza en condiciones climáticas desgastantes.

 

Tal como está ocurriendo en los países de América Latina, donde aquellas empresas y organizaciones vinculadas a la exportación, están incorporando rápidamente los desarrollos tecnológicos de la agricultura 4.0. Por un lado, las empresas que se manejan en mayores extensiones territoriales, las adoptan rápidamente. Mientras que otras, como son las cooperativas, lo hacen lentamente; ya que los pequeños productores de manera individual, operan en extensiones territoriales relativamente pequeñas y en terrenos que presentan diferentes características. Por lo cual, las nuevas tecnologías son difíciles de aplicar.

 

Consecuentemente, los productores que no están sujetos a procesos tan competitivos como lo es el mundo de la exportación, incorporarán de manera aún más lenta los avances tecnológicos.

 

¿Qué hacer ante ello? Lo primero será la constitución o reconstitución de las instituciones públicas vinculadas a la transferencia de tecnología. Estas deberán crean departamentos de generación de nuevas tecnologías, a partir de los avances provenientes de la Revolución Industrial 4.0.

 

Pero no se trata solo de adaptar las nuevas tecnologías, sino también de redefinir los mecanismos de transferencia y de los servicios de extensionismo rural.  Pues ahora deben atender una mayor variedad de situaciones con más enfoque en las personas, que como productores. Las respuestas tecnológicas a ofrecer serán muy distintas para una familia rural típica de cuatro miembros, que las que requerirá un joven agricultor o una pareja de agricultores. Ahí está la clave de cómo generar y transferir tecnologías diseñadas para cada situación encontrada en el medio rural.

 

Los nuevos avances en el conocimiento y el enfoque de innovación abierta, han dejado atrás el modelo lineal de yo investigo, yo desarrollo y yo transfiero. Los nuevos modelos de desarrollo tecnológico, deben incorporar desde sus inicios a las personas que trabajan en el ámbito rural; escucharlas e incorporar sus ideas y sugerencias. Estamos hablando de co-creación.

 

Post by Sergio Flores

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